¿Cuánto podemos aprender realmente? El arte de cultivar la mente a cualquier edad

¿Cuánto podemos aprender realmente? El arte de cultivar la mente a cualquier edad

Este ensayo forma parte de la sección “Herbario”. Un espacio para la reflexión y análisis

La cuestión no es si el conocimiento que una persona adquiere a lo largo de su vida puede ser infinita, pues nuestro tiempo de vida es finito. Más bien, hay que cuestionar nuestra capacidad para permanecer abiertos a nuevo conocimiento, así como a cuestionar las cosas que ya damos por sentadas en las distintas etapas por las que un humano aprende.

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Foto: Pexels

Comencemos por lo esencial. En su artículo “Cuanto tarda el cerebro en memorizar”, la National Geographic expone los tres tipos de recuerdos por los que el cerebro humano almacena la memoria. Estan los recuerdos a corto plazo, los recuerdos a largo plazo y la memoria de trabajo. Esto nos muestra que nuestra memoria se vuelve selectiva según las hábitos que formemos. Un recuerdo de corto plazo puede desencadenar una reacción determinada para convertirse en recuerdo de largo plazo, y su constante repetición en nuestro consciente le llevará a ser parte de la memoria de trabajo.

Desde el inicio de nuestra vida, comenzamos a aprender en nuestro día a día. Hay aprendizajes esenciales para vivir, como comer, dormir, descansar y hacer las necesidades fisiológicas. Luego está el aprender a estar en sociedad; ir a la escuela, prepararse para un trabajo.

El aprendizaje que quiero exponer aquí va más allá de eso. Este aprendizaje se adquiere mientras haces lo anterior, en las lecturas que escojas,los viajes que hagas, en la empatía que des o en los desafíos que le das a tus propias creencias. Ese aprendizaje te hace saber más del mundo, incluso sin salir de casa.

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Cuando creces y llegas a cierta edad, el mundo puede parecer algo que ya viste muchas veces y entrar en el complejo rango de las creencias puede ser complicado ahora por lo cual, de momento quiero plantearte lo siguiente: ¿y si admitimos que no sabemos nada? el ser ignorantes de todo no necesariamente es malo. Solo nos deja abiertos de mente para escuchar lo que el mundo aún puede contarnos. Los habitos de lectura en tiempos modernos pueden ser un arma fundamental para manternos en constante aprendizaje.

Por último quiero hablar de los prejuicios y lo estereotípico. Desafiar lo que crees puede ser difícil, incluso abrumador. Abrir la posibilidad de haber estado equivocado no le hace gracia a nadie, pero cuando te detienes a escuchar esa otra cara de la moneda, algo se rompe. Lo que dabas por sentado resulta ser la mitad del todo, y un misterio nace ante ti. Hay una vieja frase que dice “todos los días se aprende algo nuevo”.

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