Recuerdo haber leído por ahí en mis tiempos de la preparatoria que el espacio físico que habitamos – dígase el cuarto de uno – habla mucho de nuestra propia persona, de lo que llevamos en la mente incluso muy dentro del inconsciente.
Llendo unos años más atrás, por allá de la primaria cuando una versión más regordeta de mí decidió entrar a Kung-Fu. Era el inicio de clases y nuestro maestro nos habló acerca del verdadero Kung-Fu que palabras más, palabras menos era “aquello que practicamos en nuestra vida diaria” y nos dijo en una manera que aún recuerdo muy bien: “tiendan su cama todos los días, porque así tendrán un lugar apacible donde descansar de su día diario. Una cama desordenada, les traerá un descanso desordenado”. O algo así era. Lo he aplicado desde entonces.

Cada día después del trabajo llego a mí cuarto y me gusta encontrar un lugar donde verdaderamente puedo ser yo. La cama, el mueble de la esquina, los zapatos apilados, mi lámpara de noche. Pareciera muy a simple vista que esto es mostrar demasiado apego sobre lo material; pero es que uno cuando vive en el presente ajetreado que nos toca vivir, buscas en los objetos una forma de afianzarte hacia un lugar que represente el refugio que necesitas para no perder la compostura.
Las noches en mi cuarto me parecieran eternas gracias al orden que llevo. Lo anterior para nada fue dicho de manera despectiva. Más bien, creo que uno puede encontrar el hilo de sus pensamientos encontrándole su lugar a las cosas y cada cosa encuentre siempre su lugar. Aquí veo yo una representación de lo que ocurre en nuestro interior incluso antes de que nos demos cuenta. El polvo acumulándose y la basura desbordando el cesto pueden significar que no te estés dando tiempo para ti.

Cuando sientes que el peso de todo lo que vives te abruma en sobre manera, pareciera que el cuarto puede pasar a ser una prisión en lugar de un refugio. Espero de corazón nunca llegues a ese extremo. Las limpiezas periodicas y el reacomodo por temporadas puede, aunado en otros procesos personales de desarrollo, aportarte tranquilidad. Existe, claro está, el feng shui o este programa en Netflix de Marie Condo – vaya, ya ha pasado tiempo – donde puedes encontrar ideas para crear un espacio personal que represente aquello que deseas para tú crecimiento.
Las cosas son tus cosas cuando les das un significado. En la constancia por apreciar y cuidar el espacio que habitas – con todo y el caos que este pueda contener – estoy seguro de que hallarás un paso más hacia adelante en la respuesta a la pregunta de cómo puedes lograr una mejor versión de ti; o por lo menos, tendrás un sitio para descansar con tranquilidad para salir de nuevo al día siguiente.
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